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¡Elías Emigdio, a profesional!

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Nuestros seis pugilistas olímpicos de Río 2016 ya definieron su futuro, que es convertirse en profesionales. Elías Emigdio, el último que faltaba, nos dijo este jueves que ya se prepara para invadir de lleno el terreno de paga.

Lo hará en la que por décadas fue llamada la “división del lujo del boxeo mexicano”, la de peso gallo: 53.524 kilogramos.

México tuvo a su primer rey universal gallo en el tepíteño Raúl “Ratón” Macías, para muchos el máximo ídolo boxístico de nuestra nación. Se llama “la noche triste de nuestro boxeo” a aquella en la que el argelino-francés Alphonse Halimi lo venció por decisión dividida en 15 asaltos el 6 de noviembre de 1957 en el Wrigley Field de Los Ángeles, en lo que en la época actual sería considerado un combate unificatorio para alcanzar el grado de soberano absoluto de una división.

El tapatío José Becerra vengó al “Ratón” al noquear a Halimi por partida doble. Esa división tendría a más jerarcas del orbe brillantes como Rubén Olivares, Chucho Castillo, Rafael Herrera, Rodolfo Martínez, Alfonso Zamora y Carlos Zárate, entre otros.

“De pequeño, hice una promesa a mi madre y pienso cumplírsela ahora que la tengo en vida, que es consagrarme como campeón del mundo y darle ese cinturón. Tener a ese hijo campeón del mundo con lo cual soñamos al principio de todo esto, era el gran sueño. Fue como comenzó mi gran carrera, por lo cual opté por ponerme los guantes”, aseveró Emigdio, radicado desde temprana edad en Naucalpan, Estado de México.

“A mi madre Eleuteria Abarca -continuó- le debo mucho, me impulsó, me inspiró, fue un gran empuje cuando la gente que tenía cerca me decía que quizá no lo lograba y que me dedicara a otra cosa”.

Emigdio explicó: “Creo que siete años en el Comité Olímpico Mexicano y obtener grandes resultados, como ser subcampeón mundial por el máximo organismo de boxeo olímpico que es la AIBA y de estar entre los dos mejores del mundo, me respaldan para pensar en cosas grandes”. Evocó cuando se convirtió “en el mejor boxeador de todas las divisiones en la AIBA Pro, cuando aún estaba Vasyl Lomachenko. Eso me halagó bastante y me hizo pensar seriamente en que puedo llegar hasta donde me lo proponga”, concluyó el boxeador de grandes condiciones.