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De un padre a otro

Por: Julia Meraz Miguelena

Qué difícil es hacerse hombre en un mundo álgido y agreste
dónde la sabiduría llega al compás de la muerte.

Juventud que recorre la sangre y que la hace hervir ante el roce de un beso , ante la caricia imprevista del primer contacto con la vida
Y de pronto, te conviertes en padre de alguien… de un ser diminuto que sólo alcanza a tocar tu mano y así hechizándote, te pierde para siempre en el mundo eterno de la responsabilidad, dejas de ser sólo tú para ser el abrigo protector que él necesita

Para ser el caballero de reluciente armadura
el héroe…
el invencible…el que todo lo puede…
el que cambiará el concepto de ser padre, y el que estará con él cuando caiga y resbale

¡Cuántas cosas cambian cuando por primera vez te llama: Papá!, cuando su dulce rostro te sonríe con esa luz que inunda tu ser, con esa inocencia de ver el mundo por primera vez…

Y deseas correr y gritar tu felicidad, triunfar y ser mejor, para darle el ejemplo…

Más el tiempo pasa y la vida cuesta, el trabajo es un implacable látigo que te deja tan sólo unas horas para volver a verle y cuando lo haces el sólo descansa…

Y la vida sigue… el reloj no da marcha atrás y después de un tiempo tu hijo, tu pequeño ya no está…
Se ha ido de juerga, de copas y más… se ha convertido en hombre al que ya no puedes cargar…

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