imagotipo

El Reinado del IPHONE

“De vez en cuando surge un producto revolucionario que cambia todo. Hoy presentamos tres. El primero es un iPod de pantalla grande con control al toque. El segundo es un celular. El tercero es un novedoso dispositivo de internet. Un iPod, un teléfono y un comunicador vía internet…¿Se dan cuenta? No son tres aparatos separados, es un solo dispositivo, y lo hemos llamado iPhone”.

Fue así, con su invariable tenida de camiseta apretada, jeans y zapatillas, que Steve Jobs (1955-2011), el fundador de Apple, presentó al mundo el primer Smartphone de marca, el 9 de enero de 2007, en el evento de Macworld realizado en San Francisco, California. Ese modelo era apenas un esbozo de lo que llegaría a ser. “No podía cosiderarse un buen teléfono, a pesar de que contaba con un chip poderoso, ni tampoco ofrecía un contenido interesante”, explica el escritor y periodista norteamericano Rick Tetzeli, coautor junto a Brent Schlender de la biografía Becoming Steve Jobs.

Tuvieron que pasar seis meses para que Iphone llegara a las tiendas, perfeccionado y superando las desconfianzas de que Apple fallaría en la entrega. Era el 29 de 2007. Hace una década, miles de clientes se aglomeraron frente a las tiendas identificadas con el famoso símbolo de la manzana mordida, esperando ansiosamente el inicio de las ventas. En el local de la Quinta Avenida, en Nueva York, los consumidores esperaron hasta 100 horas para comprar un aparato. Desde entonces, el iPhone se convirtió en el producto electrónico de mayor éxito en la historia.

“El iPhone no sólo es el celular de mejor resultado comercial de todos los tiempos, sino también el más vendido aparato de música, cámara fotográfica, computador y pantalla de transmisión de videos”, señala el ingeniero en computación Horace Dediu, un renombrado analista de la industria tecnológica. Comparativamente, el popular modelo de automóvil Totoya Corolla tuvo 43 millones de entregas. PlayStation, el videojuego bestseller de Sony, 382 millones de ejemplares. ¿Y el iPhone?…Está en torno al billón.

Cuando el smartphone de Apple llegó al público, no era el primero de su categoría. Ya estaban los modelos BlackBerry y Palm. Sin embargo, esos aparatos dependían de teclados complejos, la navegación era difícil y tenían pocas funciones, incluyendo telefonear, ver mensajes, acceder a la agenda y enviar e-mails. Como resultado, ambos pasaron al olvido después de la llegada del iPhone.

“Apple ofreció el primer modelo realmente útil y, por lo tanto, verdadero”, resume Patrick Moorhead, presidente de la empresa consultora del área Moor Insights & Strategy. “El iPhone definió lo que es un Smartphone, con una pantalla sensible al toque y una amplia gama de aplicativos, capaz de despertar en la gente el deseo de tener uno”.

La compañía de Jobs ganó fama no por inventar productos, sino por reformular los que ya existían, poniendo la tecnología al alcance del consumidor corriente. Como solía repetir el propio Jobs: “Picasso tenía un dicho: ‘Los buenos artistas copian, los grandes artistas roban’. Nosotros nunca sentimos vergüenza de robar ideas”. Pero, en el caso del iPhone, “robar” no sería el término preciso. Jobs calificaba de “bizantinos” a los celulares anteriores y aseguraba que “la gente los detesta”, cuando empezó a desarrollar el suyo, en 2005.

Según la idea del creador de Apple, había espacio para un producto que reinventara el género, como ya lo había hecho el iPod con la industria de la música, cuatro años antes. A la larga, el iPhone fue aún más lejos. “Es el pináculo del capitalismo y un instrumento fundamental de la vida moderna”, escribe el periodista Brian Merchant en The One Device, libro recién lanzado en Estados Unidos sobre la historia del iPhone.

Apps para todo y todos

Hace diez años, apenas el 10 por ciento de los norteamericanos tenía un smartphone. En esa época, se usaban mayoritariamente los incómodos BlackBerry. Hoy, 8 de cada 10 norteamericanos y un tercio de la población mundial poseen un smartphone, sean iPhones o modelos con sistemas operacionales Android, de Google. Ese éxito masivo sólo fue posible porque los smartphones se complementaron con el desarrollo de aplicativos. Curiosamente, al principio Steve Jobs era contrario a la idea de tener aplicativos desarrollados por otras empresas.

Él quería que los programas fueran restringidos sólo a los de su marca. Después del lanzamiento del iPhone, en 2007, los demás ejecutivos lograron convencerlo para que el dispositivo contara con una mayor cantidad de recursos. De esa manera, el triunfo del iPhone vino acompañado de la industria de aplicativos. Hoy, App Store tiene más de 2 millones de opciones y, en nueve años, ha facturado 100 billones de dólares.

Sólo con los dedos

Una de las exigencias de Jobs durante el desarrollo del iPhone fue que no debería tener un teclado físico ni necesitar de un lápiz aparte para que el usuario navegara por el sistema operacional. Los técnicos encontraron una solución genial: la pantalla multitáctil, capaz de identificar múltiples tipos de toques al mismo tiempo. “Usamos la mejor tecnología que existe y con la cual todos nacemos: nuestros dedos”, explicaba Jobs, siempre mordaz. Apple ya estaba desarrollando la pantalla multitáctil para un nuevo prototipo de Tablet, pero Jobs quiso que le dieras prioridad al iPhone. Al mismo tiempo, la compañía desarrolló un vidrio super resistente, bautizado como “gorila”, para que el display no se quebrara al caerse. Esas dos innovaciones dieron origen a la “era táctil”. Hoy, ambas están presentes en monitores de computador, tablets, relojes y muchos otros aparatos.

Desde cualquier parte

El iPhone les dio una extraordinaria movilidad a las personas. De la noche a la mañana, el desktop o computador de escritorio perdió relevancia. Con un celular en las manos, la gente puede comunicarse, trabajar, escribir o hacer cualquier cosa para la que antes necesitaba un PC.

Ya no debe ir hasta un escritorio u oficina para producir algo o tener acceso inmediato a cualquier tipo de información. La comercialización de los computadores de mesa ha tenido una disminución de casi un 30 por ciento en cinco años.

El smartphone representa la victoria incuestionable de la tecnología móvil. El iPhone fue la línea divisoria que marcó el ingreso del vocablo “smart” (inteligente) al vocabulario de la vida corriente.

Según estudios de la consultora norteamericana Garter, hoy están en uso 8 billones de aparatos electrónicos tipo “smart”, un aumento del 31 por ciento respecto a 2016, y se calcula que ese crecimiento seguirá a un ritmo exponencial.

Un mundo de imágenes

La popularización del smartphone facilitó el registro de situaciones corrientes de la vida para compartir con familiares y amigos. Antes, esos momentos más íntimos y domésticos no podían guardarse, por la falta de un dispositivo práctico para hacerlo. Sólo cinco años después del lanzamiento del iPhone, el 27 por ciento de las fotos que se tomaban en el mundo eran cliqueadas con smartphones, mientras que las cámaras fotográficas tradicionales iban perdiendo terreno.

Instagram no habría podido existir sin el smartphone de Apple. Fue lanzada en 2010, el mismo año en que llegaba a las tiendas el iPhone 4, el primer modelo con dos cámaras: una trasera y otra frontal, que permitió la popularización de las “selfies”, actualmente los autorretratos más difundidos por las redes sociales. Según datos de la consultora inglesa Deloitte, el 90 por ciento de las fotografías que toman las personas son realizadas hoy por medio de smartphones.