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Un vaso de agua reduce la obesidad

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  • en Salud

Un estudio español mostró que un vaso de agua en lugar de uno de refresco o de cerveza al día, reduce hasta en un 20% el riesgo de obesidad.

Que tal un brindis con… ¿un vaso de agua? De acuerdo a un estudio publicado recientemente en el periódico científico Nutrients, sólo un vaso de agua al día, en sustitución de un vaso de refresco o de cerveza, puede disminuir en hasta un 20% el riesgo de obesidad y protege contra condiciones relacionadas al problema, como la diabetes tipo 2 y enfermedad cardíacas.

El estudio

Investigadores de la Universidad de Navarra y del Instituto de Salud Carlos III, de Madrid, en España, realizaron un seguimiento de 15.765 personas que no estaban con sobrepeso en el comienzo del estudio. Los científicos midieron como el consumo de 17 diferentes bebidas afectaba directamente el peso. Después de ocho años y seis meses, 873 participantes sufrpian de obesidad.

El equipo a cargo de la investigación constató que ingerir un vaso de cerveza (330 ml) diariamente y sustituirlo por agua redujo el riesgo de sobrepeso en hasta un 20%. La sustitución de la misma cantidad de refresco por agua disminuyó la posibilidad en un 15%. Mientras tanto, otras 15 bebidas, incluyendo café, leche y vino, no mostraron cambios significativos en el peso de los voluntarios.

“La obesidad acarrea un alto riesgo de desarrollar otras enfermedades como diabetes y enfermedades cadiovasculares. Los posibles efectos en sustituir esas bebidas por agua es un hecho importante a considerar para otras investigaciones de salud pública”, dijo al Medical News Today, Ujué Fresán, uno de los líderes de la investigación.

Cerveza y calorías

Los especialistas dicen que la cerveza en sí tiene problemas particulares, debido al alto contenido calórico. Además de eso, puede alimentar otros malos hábitos. Algunas personas tienden, por ejemplo, a comer más después de algunas copas. Otra agravante es que, durante las dietas, las personas generalmente se olvidan de contabilizar las calorías ingeridas a través de las bebidas.

“Después de las grasas, el alcohol es la segunda sustancia más calórica y la cerveza es la forma más fácil de consumirla. Los efectos fueron menores con el vino, por ejemplo, porque tiene menos calorías”, dice Paul Chriastiansen, profesor de la Universidad de Liverpool, en el Reino Unido, que no participó en la investigación, al periódico británico The Telegraph.

De acuerdo a los autores “sustituir un refresco (bebida azucarada) o una cerveza por una porción (un vaso) de agua diariamente fue asociado a una reducción en la incidencia de la obesidad y a una pérdida de peso más acentuada a lo largo de un período de cuatro años, en el caso de la cerveza”.

A pesar de los resultados, los autores resaltan que los resultados fueron generados por medio de modelos matemáticos y, por lo tanto, aún necesitan ser confirmados por medios de estudios intervencionales en personas.