Las serpientes u ofidios se originaron en el periodo Cretácico, pero es importante saber identificar cuál de las mordeduras son venenosas, por lo que aquí te explicamos sus características.
Ante el peligro que puede representar este reptil, ya que muchas especies usan su veneno para inmunizar o matar a sus presas, que es una saliva modificada y que inyecta gracias a sus colmillos.
El veneno, al igual que las secreciones salivales, tienen agentes que realizan una predigestión de los alimentos, por lo cual, incluso las serpientes catalogadas como “no venenosas” puede ocasionar daños en los tejidos.
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Australia es el sitio del mundo con mayor número de especies venenosas, pero, solo existe una muerte en promedio por mordedura de este ejemplar al año.
Algunas serpientes realizan mordeduras venenosas para atar a sus presas y después alimentarse, mientras que otras matan a sus presas por contrición o estrangulación.
SERPIENTES VENENOSAS:
Poseen dientes solenoglifos, se trata de dos largos colmillos móviles en parte anterior de la mandíbula; son huecos con un canal interior cerrado y conectado con glándulas venenosas, es el sistema de inoculación más eficaz, los tienen los vipéridos.
Sus pupilas son verticales, en cuanto a su cabeza, generalmente es triangular, aunque existen algunas excepciones, también se caracterizan por sus colores vistosos y brillantes, específicamente sus anillos como la serpiente de coral, que se conoce como coloración aposemática o de advertencia.
Las serpientes que habitan en el mar presentan cuerpos muy alargados, con ojos muy pequeños, este tipo son extremadamente venenosas, su cuerpo está muy adaptado a la vida marina, y lo positivo es que es muy difícil tener contacto con ellas.
SERPIENTES NO VENENOSAS:
Poseen dientes aglifos, no están diseñados para inocular veneno, ya se son dientes macizos, prensiles, curvados hacia atrás para sujetar solamente a la presa, los tienen las culebras, las pitones y las boas.
Sus pupilas son redondas, algunas serpientes imitan los colores de las venenosas para alejar a sus enemigos, como la culebra real coralillo, mejor conocida como falsa coral.