imagotipo

Tina Zapata, artesana porteña de chocolates

  • Mirna Hernández
  • en Local

Corazones o rosas, pero también figuras sofisticadas como moños, donas o mariposas, componen la gama de chocolates que fabrica la microempresaria Tina Zapata Berrones, quien en el mes de San Valentín diversifica y amplía su producción, pues es la temporada de mayor demanda entre los enamorados, ya que le atribuyen poderes afrodisíacos.

La también maestra de cerámica en Casa Fernández señaló que hace poco más de cuatro años incursionó en la elaboración de chocolate artesanal y desde entonces se inspira en la naturaleza para hacer formas, que le agregan atractivo a los minichocolates que comercializa en exposiciones.

Llegada de Guadalajara, Jalisco, la egresada de Ciencias de la Educación en este puerto, nunca ejerció, pero ahora  quedó viuda y sus hijos son adultos, asegurando que se ha renovado con la fabricación de chocolate artesanal, además de elaborar piezas de cerámica.

Te podría interesar: “Vergonzosa” la decisión judicial contra veto migratorio: Trump

La microempresaria agrega que son pocas las personas dedicadas a la elaboración de figuras del dulce blanco o café en este puerto, el que adquiere en estado líquido y va armando en moldes de látex, transformándolo en lo más demandado, corazones o rosas, que adorna con glitter comestible si el cliente lo pide.

¿Quiénes gustan de regalar chocolates?

En el mes del amor es igual, hombre o mujeres, de todas las edades caen en el encanto de hacer llegar cajas con este dulce de los dioses, al que ella le agrega creatividad, adornando cajas de madera o bolsas de papel que revelan su inventiva.

La artesana asegura que fabricarlo le ha hecho renacer, sobre todo al difundir sus conocimientos a otras mujeres, en especial a amas de casa, cuyos hijos han crecido y ya no tienen tareas en el hogar.


ALIMENTO DE LOS DIOSES


Cuenta la historia que el famoso Casanova decía que el chocolate era más estimulante que el champán, y en la época del rey Luis XV, la señora madame Du Barry se aseguraba que los hombres que aspiraban llegar a su cama tomaran chocolate antes de concederles la entrada.

El chocolate se obtiene de las semillas del árbol tropical theobroma cacao, que significa “alimento de los dioses”, y nuestros antepasados lo valoraban como algo divino que solo la realeza y los sacerdotes podían consumir.

Te podría interesar: Recursos de consulados solo atenderían a 0.17% de indocumentados: Padierna

Preparaban y tomaban chocolate líquido porque le atribuían el poder de darles sabiduría y fertilidad, y se dice que Moctezuma se tomaba 50 copas grandes al día, para poder satisfacer a sus 600 esposas.

En aquel momento, el chocolate era amargo y cuando Cristóbal Colón llevó a Europa las primeras semillas de cocoa, a los europeos no les gustó. Entonces le agregaron leche, azúcar y mantequilla de cacao.