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María Yunuen, la deportista Down; una historia de desafíos y éxitos

  • Mirna Hernández
  • en Local

Cuando María Yunuen nació en la década de los 70s, el diagnóstico del médico del pueblo fue brutal: había nacido “mongolita”, solo tenía la posibilidad de vivir cinco años y en otros países a esos niños se les practicaba la eutanasia.

Hoy ya cumplió 41 años, ha ganado 313 medallas en las disciplinas de natación, taekwondo y karate, ha asistido a juegos paralímpicos en Suecia, posee récords mundiales de natación y se alista para participar en la olimpiada mundial en el 2020 en Tokio, Japón, además de ser juez e instructora en escuelas para personas especiales.

La biografía de María Yunuen Aceves Villezcas, hija putativa de Tampico, es una historia de desafíos y éxitos, no solo para ella, sino para su madre viuda con siete hijos más.

Corría el año 1976, cuando Yunuen llegó al mundo en Naranjos, Veracruz. La señora Julieta Villezcas Vázquez no sabía que su hija era Down, pero le alarmó ver en su pequeña ciertos rasgos como la pigmentación de la piel, músculos flojos y otras manifestaciones en la cara que le sorprendieron. Dice que en el pueblo no había visto a nadie con esas características, porque seguramente los niños con esa condición de vida era escondidos, por la vergüenza que causaban.

Alarmada la llevó al médico Efraín Vargas, quien la declaró “mongolita”, asegurando viviría muy poco.

De carácter fuerte y decidido, la señora Villezcas no se echó a llorar y decidió llevarla a un hospital de la Ciudad de México, donde recibió un dictamen menos cruel, pero corroborando que era una niña con síndrome de Down.

En ese tiempo, los avances médicos eran incipientes y acudió a una clínica, donde aprendió conceptos básicos de terapia física y estimulación temprana, que marcarían para bien la vida de su hija.

Asegura que a los ocho meses Yunuen aprendió a nadar en el río Tancochín en su comunidad, donde a falta de tinas especiales de masaje, se atrevió a ejercitarla, lo que catapultó el desarrollo de su pequeña y permitió que caminara a los dos años seis meses.

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DISCRIMINACIÓN, PRINCIPAL DESAFÍO

Para la señora Villezcas lo peor no era la discapacidad de su hija, sino la marginación y el rechazo de sus allegados y vecinos. La ignorancia les hacia decir que no eran niños de Dios y la discriminación era muy grande, animándola a mudarse a Tampico.

Fue en este puerto donde terminó su educación primaria y facilitó que la niña acudiera a clases de natación a la Unidad Deportiva, donde las cosas no fueron muy distintas, pues había muchas mamás que prohibían a sus hijos acercarse a Yunuen.

LOGROS Y MÁS LOGROS

El deseo de mejorar la calidad de vida, la impulso a llevar a la niña a cursos de karate, teatro y taekwondo.

Fue en 1997 cuando la joven participó en su primer evento nacional de natación, logrando dos años más tarde su primera medalla en la Ciudad de México. Lo que le antecedió a una larga lista de trofeos de oro y bronce en encuentros paralímpicos.

La vida transcurre sin descanso para que la niña supere su discapacidad y en el año 2004 es convocada para participar en un torneo mundial de taekwondo, en Suecia, que tiene una gran trascendencia para la familia.

Eso anima a seguir impulsando a Yunuen, quien hoy aún sin descanso, sigue cosechando triunfos en siete disciplinas deportivas, organizadas por las Asociaciones de Deportistas Especiales y las distintas organizaciones del deporte en el país, haciéndole acumular 313 medallas en natación, biatlón, triatlón, ciclismo, karate y taekwondo, además de muchos reconocimientos como juez e instructora.

El trabajo ha sido arduo e incansable de María Yunuen, pero también de su hermana Ana Rosario y de la señora Julieta Villezcas, que permanece incansable a sus 78 años de edad y hoy ya escribe la historia de su hija, para demostrar que no hay desafíos insuperables cuando se tiene un hijo Down, los que llegan como pruebas poderosas, porque son una bendición del Creador.

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