/ jueves 4 de julio de 2019

Un turco que anhelaba volver a ver Tampico

Treinta y cuatro años, más de 11 mil 800 kilómetros y una ola de sueños después, Yilmaz Bulut regresó a Tampico, en estos días se encuentra de visita en la ciudad porteña a la que tanto anheló regresar

Era finales de verano y principio del otoño de 1985, hace 32 años, cuando un turco vivió en esta tierra jaiba, lo que en su vida ha sido la más bella, inolvidable e irrepetible aventura que mantiene firme en su memoria.

El protagonista de esta historia es Yilmaz Bulut, quien a los 21 años de edad y a bordo del barco de bandera turca "Kenan Kolotoglu", un carguero de 7 mil 500 toneladas construido por Steel Hull, llegó al emblemático y conocido mundialmente puerto de Tampico el 31 de agosto de 1985.

Desde el atraque él y otros compañeros de la tripulación tenían problemas con el capitán y la compañía naviera por salarios y vacaciones no cubiertas, viviendo momentos de enfado y tensión con sus jefes.

Apenas hicieron amarras los marineros bajaron de la embarcación, cargada de polvo de boráx o sal de boro -elemento usado para hacer detergentes-, pisando algunos de ellos por primera vez tierra mexicana y sobre todo tampiqueña, donde aún en el último trimestre del año reinaba un calor sofocante.

Pese a la limitante del lenguaje, ya que la mayoría hablaba sólo turco, un poco inglés y exiguo español, lograron conquistara varias tampiqueñas, quienes quedaron prendadas de los hombres de mar recién llegados.

A bordo "no tuvimos agua para bañarnos y no había suficiente comida mientras estábamos trabajando en el barco, ya que estuvo en el puerto más de lo esperado, pero de todos modos querían una actuación completa de nosotros", dijo Yilmaz en una entrevista con El Sol de Tampico desde Finlandia, donde actualmente vive.

Treinta y dos días estuvieron en el barco atracado, donde los conflictos fueron cada vez mayores, al grado que cuando el navío partió del puerto Yilmaz, sus compañeros Ahmet Andac, de 29 años y Mehmet Müldür, de 27, decidieron desertar y quedarse en Tampico.

UNA LINDA PORTEÑA LES DIO ALOJO

El tema "El Navegante" dice en una de sus estrofas "es que vas allegar a Tampico y una linda porteña te dará su amor", justo eso ocurrió con los turcos.

Susana, una porteña residente de la casa número 1112 de la calle Abasolo en la colonia Morelos, enamorada de Mehmet, decidió dar asilo en su casa a los extranjeros que habían sido reportados como desertores a la capitanía de puerto.

Veintiún días permanecieron encerrados y evadiendo a las autoridades que constantemente los buscaban en sectores cercanos al recinto fiscal como la zona centro, Cascajal y la colonia Morelos.

Finalmente, el 21 de octubre de 1985 fueron capturados y junto a ellos Susana, la enamorada que los había escondido, siendo trasladados a lo que hoy sigue siendo la sede policial.

Pasaron presos 38 días, tiempo en el que las autoridades migratorias encabezadas por Roberto Olguín Pérez desarrollaban los trámites para la repatriación y lapso en el que fueron atendidos, cuidados y sobre todo queridos por muchas familias tampiqueñas.

EL SOL DE TAMPICO CONTÓ LA HISTORIA

Esa ha sido una de las historias contadas por El Sol de Tampico, desde sus inicios, dando puntual seguimiento a la estancia de los extranjeros desertores en 1985 y hoy 32 años después la retoma.

Durante los primeros días del 2018, Yilmaz publicó en el grupo de Facebook "Tampico Antiguo" los viejos recortes que aún atesora de esas publicaciones de El Sol de Tampico y El Sol de la Tarde, preguntando si aún existía el sitio en que estuvo preso.

Narraba un poco de su estancia y los bellos recuerdos que tiene de este puerto, por lo que la respuesta al turco fue inmediata ante quienes agradecían la buena referencia de Tampico.

"Conocí a gente muy hermosa que se convirtieron en mis amigos, pero perdí la comunicación con ellos, es por eso que extraño Tampico", dijo en ese momento el hombre que fue llevado del puerto de Tampico a la Ciudad de México, donde estuvo una semana en un campamento.

Con un limitado español que sólo logró escribir apoyado con un diccionario, aseguró, otra vez a El Sol de Tampico -ahora por vía inbox- que su aventura en este puerto lo sigue marcando como desde el 5 de diciembre de ese año que salió de tierra azteca desde el aeropuerto de la Ciudad de México.

Han transcurrido 32 años de esa aventura, hoy vive en Finlandia y tiene dos hijas, pero anhela regresar, logrando contactar por Facebook a Susana, quien reside en Estados Unidos, y a varios amigos de la colonia Morelos a donde pretende volver este año.

"Ya encontré a la mayoría de ellos en Face, lo que me hace realmente triste es que una de las familias que buscaba están muertos, ellos nos alimentaban cuando fuimos arrestados, nunca los olvidaré, sinceramente nunca", dice el nostálgico turco.

Con 53 años de edad y a lado de su familia, Yilmaz Bulut soñaba con regresar a Tampico, recorrer sus calles y sentir su caliente clima, pero sobre todo estrechar la mano de aquellos que en 1985 sin ningún interés lo ayudaron a él y sus compañeros.

En esa entrevista del 2018mencionó: "Quiero regresar, ya que si muero antes de ver a mis amigos y a Tampico seguramente mis ojos estarán abiertos", dice el hombre de mar cuyo corazón quedó sin duda anclado a este puerto.

Treinta y cuatro años, más de 11 mil 800 kilómetros y una ola de sueños después, Yilmaz Bulut regresó a Tampico, en estos días se encuentra de visita en la ciudad porteña a la que tanto anheló regresar.

Era finales de verano y principio del otoño de 1985, hace 32 años, cuando un turco vivió en esta tierra jaiba, lo que en su vida ha sido la más bella, inolvidable e irrepetible aventura que mantiene firme en su memoria.

El protagonista de esta historia es Yilmaz Bulut, quien a los 21 años de edad y a bordo del barco de bandera turca "Kenan Kolotoglu", un carguero de 7 mil 500 toneladas construido por Steel Hull, llegó al emblemático y conocido mundialmente puerto de Tampico el 31 de agosto de 1985.

Desde el atraque él y otros compañeros de la tripulación tenían problemas con el capitán y la compañía naviera por salarios y vacaciones no cubiertas, viviendo momentos de enfado y tensión con sus jefes.

Apenas hicieron amarras los marineros bajaron de la embarcación, cargada de polvo de boráx o sal de boro -elemento usado para hacer detergentes-, pisando algunos de ellos por primera vez tierra mexicana y sobre todo tampiqueña, donde aún en el último trimestre del año reinaba un calor sofocante.

Pese a la limitante del lenguaje, ya que la mayoría hablaba sólo turco, un poco inglés y exiguo español, lograron conquistara varias tampiqueñas, quienes quedaron prendadas de los hombres de mar recién llegados.

A bordo "no tuvimos agua para bañarnos y no había suficiente comida mientras estábamos trabajando en el barco, ya que estuvo en el puerto más de lo esperado, pero de todos modos querían una actuación completa de nosotros", dijo Yilmaz en una entrevista con El Sol de Tampico desde Finlandia, donde actualmente vive.

Treinta y dos días estuvieron en el barco atracado, donde los conflictos fueron cada vez mayores, al grado que cuando el navío partió del puerto Yilmaz, sus compañeros Ahmet Andac, de 29 años y Mehmet Müldür, de 27, decidieron desertar y quedarse en Tampico.

UNA LINDA PORTEÑA LES DIO ALOJO

El tema "El Navegante" dice en una de sus estrofas "es que vas allegar a Tampico y una linda porteña te dará su amor", justo eso ocurrió con los turcos.

Susana, una porteña residente de la casa número 1112 de la calle Abasolo en la colonia Morelos, enamorada de Mehmet, decidió dar asilo en su casa a los extranjeros que habían sido reportados como desertores a la capitanía de puerto.

Veintiún días permanecieron encerrados y evadiendo a las autoridades que constantemente los buscaban en sectores cercanos al recinto fiscal como la zona centro, Cascajal y la colonia Morelos.

Finalmente, el 21 de octubre de 1985 fueron capturados y junto a ellos Susana, la enamorada que los había escondido, siendo trasladados a lo que hoy sigue siendo la sede policial.

Pasaron presos 38 días, tiempo en el que las autoridades migratorias encabezadas por Roberto Olguín Pérez desarrollaban los trámites para la repatriación y lapso en el que fueron atendidos, cuidados y sobre todo queridos por muchas familias tampiqueñas.

EL SOL DE TAMPICO CONTÓ LA HISTORIA

Esa ha sido una de las historias contadas por El Sol de Tampico, desde sus inicios, dando puntual seguimiento a la estancia de los extranjeros desertores en 1985 y hoy 32 años después la retoma.

Durante los primeros días del 2018, Yilmaz publicó en el grupo de Facebook "Tampico Antiguo" los viejos recortes que aún atesora de esas publicaciones de El Sol de Tampico y El Sol de la Tarde, preguntando si aún existía el sitio en que estuvo preso.

Narraba un poco de su estancia y los bellos recuerdos que tiene de este puerto, por lo que la respuesta al turco fue inmediata ante quienes agradecían la buena referencia de Tampico.

"Conocí a gente muy hermosa que se convirtieron en mis amigos, pero perdí la comunicación con ellos, es por eso que extraño Tampico", dijo en ese momento el hombre que fue llevado del puerto de Tampico a la Ciudad de México, donde estuvo una semana en un campamento.

Con un limitado español que sólo logró escribir apoyado con un diccionario, aseguró, otra vez a El Sol de Tampico -ahora por vía inbox- que su aventura en este puerto lo sigue marcando como desde el 5 de diciembre de ese año que salió de tierra azteca desde el aeropuerto de la Ciudad de México.

Han transcurrido 32 años de esa aventura, hoy vive en Finlandia y tiene dos hijas, pero anhela regresar, logrando contactar por Facebook a Susana, quien reside en Estados Unidos, y a varios amigos de la colonia Morelos a donde pretende volver este año.

"Ya encontré a la mayoría de ellos en Face, lo que me hace realmente triste es que una de las familias que buscaba están muertos, ellos nos alimentaban cuando fuimos arrestados, nunca los olvidaré, sinceramente nunca", dice el nostálgico turco.

Con 53 años de edad y a lado de su familia, Yilmaz Bulut soñaba con regresar a Tampico, recorrer sus calles y sentir su caliente clima, pero sobre todo estrechar la mano de aquellos que en 1985 sin ningún interés lo ayudaron a él y sus compañeros.

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