Aumentará población de presos ante nuevos delitos

El número de reclusos irá en aumento una vez que entren en vigor Guardia Nacional y las reformas que amplían el catálogo de delitos

Manrique Gandaria | El sol de México

  · domingo 31 de marzo de 2019

Con el traslado de presos a máxima seguridad, esperan reducir la población de los penales estatales / Gabriela Pérez

La ampliación de catálogo de delitos con prisión preventiva de oficio, y la entrada en vigor de la Guardia Nacional, podría aumentar entre tres mil y cinco mil el número de ingresos a penales federales de país, para luego ir a la baja en un lapso no mayor a un año, por lo que el gobierno federal contempla una reingeniería total en los penales a su cargo y desterrar viejos vicios.

Así lo indicó en entrevista Francisco Garduño Yáñez, Comisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Reinserción Social quién señala que ya se trabaja en bajar la presión a las cárceles estatales mediante la reubicación de dos mil 400 reos con delitos federales que serán trasladados a prisiones de máxima seguridad

En México actualmente hay 21 cárceles federales, con capacidad para 41 mil reos, aunque solo se cuenta con una población de 19 mil presos.

El funcionario federal calculó un aumento de tres mil a cinco mil el número de ingresos a penales federales de país una vez que entre en vigor las reformas que amplía el catálogo de delitos con prisión oficiosa, para luego ir a la baja en un lapso no mayor a un año.

“Una vez que se aplique la prisión oficiosa para delitos como el huachicol, es decir una vez que la gente se dé cuenta que es delito que amerita prisión oficiosa y empiecen a ser presos, inmediatamente baja el crimen, primero sube para todos los que no entienden y luego baja”, aseveró el funcionario.

El artículo 19 constitucional señala que el juez ordenará la prisión preventiva, oficiosamente en siete delitos: delincuencia organizada, homicidio doloso, violación, secuestro, trata de personas, delitos cometidos con medios violentos como armas y explosivos, así como delitos graves que determine la ley en contra de la seguridad de la nación, el libre desarrollo de la personalidad y de la salud”.

Con las reforma aprobada se incluyeron nueve delitos más: abuso sexual contra menores, feminicidio, robo a casa habitación, robo a transporte de carga, desaparición forzada, transporte de explosivos y portación de armas, uso de programas sociales con fines electorales, corrupción por enriquecimiento ilícito y robo de hidrocarburos.

“Esperamos que delitos como portación de arma, violencia contra mujeres y niños, delitos electorales entre otros, vayan a la baja. ¡Esperemos que ya los mapaches se aplaquen, si no, las prisiones se van a llenar con todo el machaperío del PRI!” señaló el comisionado.

Garduño Yáñez señala que para despresurizar los penales estatales, se llevará a cabo el traslado de dos mil 400 reos del orden federal a cárceles de máxima seguridad. “Además se llevarán operativos sorpresa de alto impacto a fin de que lleguen en forma inesperada, en el momento menos indicado, bajo la secrecía, para ejercer una presencia disuasiva de fuerza, con el fin de evitar que las prisiones de esta naturaleza sean gobernadas por los propios presos”, detalló.

De acuerdo con Garduño, en las cárceles locales hay sobrepoblación ya que hay más de 211 mil reclusos aunque la infraestructura está diseñada para albergar 200 mil personas.

De acuerdo a autoridades federales, las cárceles con mayor sobrepoblación y más peligrosas del país, como son las de Nuevo León, Guerrero, Tamaulipas y Nayarit.

SE PRIVATIZÓ TODO EN EL SEXENIO PASADO

El encargado de las prisiones de máxima seguridad del país, Francisco Garduño sostiene que el sexenio pasado se privatizó el servicio de comida, la lavandería, el mantenimiento, las cocinas, la interior de las cárceles, por lo que el preso era un infante al que se le tenía que dar las cosas, cuando en el sistema carcelario lo fundamental es el trabajo y la disciplina.

Por ello se llevará a cabo una reingeniería total que incluye el que los presos sean los que trabajen en carpintería y otros talleres, y que se les pague con seguro social y el beneficio vaya a sus familiares.

El nuevo diagnóstico, atenderá todas las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que sostiene que en varios centros de reclusión federal, los presos pasan mucho tiempo sin hacer nada, “tiempos muertos” lo que va en detrimento de su reinserción a la sociedad.

“En los Centros federales hay un abismo de diferencia, lo que se necesita es invertir más en las prisiones estatales, que es donde se da mucho el fenómeno delictivo como la extorsión telefónica, las prisiones federales están certificadas por organismos internacionales, con parámetros internacionales”