Preocupa a CIDH crisis por el agua en México

El organismo alerta que somos una de las 25 naciones con mayor estrés hídrico y se requieren más de 20 años para el equilibrio

Nurit Martínez | El Sol de México

  · martes 7 de junio de 2022

El río Santa Catarina, que atraviesa la zona metropolitana de Monterrey, está completamente seco / Foto: Cuartoscuro

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó su preocupación por los elevados índices de falta de agua en México, al señalar que entre 12.5 y 15 millones de habitantes no tienen acceso al servicio potable (es decir, uno de cada diez mexicanos) y 30 por ciento de los que sí la reciben no la obtiene con suficiencia ni calidad. El organismo estima puede haber una “crisis social sin precedentes”.

En su V Informe anual de la Relatoría Especial sobre los Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Redesca), que analiza datos del Instituto de Recursos Mundiales, agrega que en 14 estados hay retrasos importantes en el acceso diario a servicios de agua y saneamiento.

➡️ Conagua asegura que sequías en el país son las normales de cada año

Ello hace que nuestro país sea una de las 25 naciones en el mundo con mayor estrés hídrico.

La CIDH ve “con preocupación que, dado los elevados índices de falta de dotación de agua en varios lugares del país, esto pueda verse exacerbado con el incremento de temperaturas, poniendo en riesgo la garantía de derechos y la posibilidad de tener una vida digna de millones de personas”.

Considera que el contexto nacional se verá cada vez más impactado por la emergencia climática, “provocando una crisis social sin precedentes, que además se suma a la generada por la pandemia”.

El documento aborda la situación de los 35 países que integran la región americana en materia de derechos económicos, sociales, culturales y ambientales.

En el capítulo dedicado a México se analizan siete rubros. Uno de ellos es el denominado Emergencia Climática y Derecho Humanos al Agua, en el que “toma nota” sobre el riesgo por la poca disponibilidad de agua, a la par que la demanda por el consumo aumenta.

Destaca un estudio elaborado por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en 2019, que revela que más de 80 por ciento de 95 sitios de monitoreo de la calidad superficial del agua en el estado de Puebla –que incluye ríos, cuencas y presas–, “se encuentran en semáforo rojo por ´fuerte contaminación´ y ´contaminación´ provocada por la presencia de altas concentraciones de metales pesados, químicos tóxicos y materia fecal”.

A nivel nacional toma las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) para confirmar que sólo la tercera parte de las viviendas (471 mil 226) recibe agua a diario, 302 mil 709 lo hacen cada tercer día, otras 259 mil 200 la obtienen dos veces por semana y 222 mil 851 hogares una vez por semana.

Asimismo, “92 mil 005 (cuentan) con agua de vez en cuando y 170 mil 352 hogares no reciben agua”.

Esa “situación se ve exacerbada particularmente en las comunidades rurales, por cuanto no hay dotación de agua frecuente, por lo cual las personas toman el líquido de las norias, cuyas concentraciones de arsénico llegan hasta los 500 microgramos de arsénico por litro, y como no hay filtros, están bebiendo agua contaminada”.

El informe destaca también que México enfrentó el año pasado “una de las sequías más severas y extendidas en décadas” Como consecuencia, “más de 50 millones de personas experimentan algún tipo de escasez”.

La CIDH detalló que la problemática de la infraestructura hidráulica y la escasa red de saneamiento “agudizan los problemas del agua en el país”. Y, a partir de los estudios del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua, estima “se necesitarán más de 20 años para alcanzar la sostenibilidad y seguridad hídrica en México”.

PEMEX ENFRENTA RIESGOS

En ese mismo informe la CIDH “observa con preocupación” que Petróleos Mexicanos (Pemex), haya sido calificada como una de las empresas petroleras más contaminantes del mundo.

La Relatoría Especial tomó nota también de los “seis riesgos preocupantes” en la operación de la empresa estatal.

El primero es el ambiental o atmosférico, pues sólo entre 2018 y 2019, Pemex Transformación Industrial, que opera las seis refinerías del país, reportó aumentos de 32 por ciento en la emisión de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero, y de 69 por ciento en óxidos de azufre, el principal causante de la lluvia ácida y de enfermedades pulmonares.

El resto de los riesgos están relacionados con la “pobreza, la producción de combustibles contaminantes, la emergencia sanitaria y la inexistencia de acciones concretas de rescate ecológico en la zona como otros asuntos graves que no ha dado atención la empresa”.


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