/ domingo 11 de febrero de 2024

Café Cultura / Con un Puro en la Mente

El tabaco es mi vegetal favorito

Frank Zappa.

A propósito de los cigarros torcidos a mano, hace poco recordaba yo una añeja conversación con un amigo entrañabilísimo y socarrón, acerca de sus reservas en cuanto a que existe una relación entre el acto de fumar y la Gastronomía, situación que él visualiza como una intromisión del tabaco en las mesas del mundo…

Hace algunos ayeres, leí en el Periódico El Universal la crónica de un evento en el Club de Banqueros CDMX, que consistió en la degustación de vinos de Oporto de la Real Companhía Velha y los puros cubanos Cohiba, degustación anunciada como La Compañía Perfecta que da lugar a una creciente voluptuosidad.

Se comentaba asimismo la celebración de una cena donde los invitados recibieron un puro cubano al llegar al lugar y otro, tras degustar el especial menú preparado con un puro en la mente, que incluía corazones de alcachofas rellenos de mousse de jamón serrano y cangrejo, y cordero en infusión de tabaco.

Sin duda ninguna, el más fino de los tabacos tiene su lugar en el campo de la gastronomía y, sin duda, en nuestro tiempo ha adquirido su verdadera dimensión.

Otro monopolio o privilegio de los hombres, se afirma que hoy cada vez más mujeres se ven atraídas por el acto sensual de fumar puros. Con esta idea hagamos un viaje imaginario por España donde el tabaco habano guarda sus raíces, debido a que habiendo pertenecido Cuba hasta 1898 a la Corona Española, el puro ha sido y será un importante elemento en su vida de relación.

Cierta historia relata que un hombre de origen armenio llamado Juan Bautista Cafarra, a quien se le había concedido la facultad en el manejo de tabaco, implantó la primera fábrica en Sevilla, acreditándose –por sorprendente y revolucionario– con el transcurso de las décadas hasta convertirse en 1864, en centro y cabecera de renta de tabacos. Ya en 1880 trabajaban en la fábrica cinco mil obreros en el manejo de esas “raras hojas” venidas de Cuba.

En un relato de Theophile Gautier de su viaje a Sevilla en 1840, al referirse a la legendaria fábrica, ha hecho una singular descripción de la que he seleccionado este fragmento:

“Allí se fabricaba el polvo sevillano, polvo impalpable, pero penetrante, de un color amarillo dorado y con el cual los marqueses de la Regencia gustaban espolvorear sus pañuelos de encaje: la fuerza y sutilidad de este tabaco son tales que, apenas se entra en las salas donde se prepara, el visitante inicia una serie de estornudos. Se vende por libras en botes de metal. Luego se nos condujo al taller donde se enrollan las hojas del tabaco para formar los cigarros. Quinientas o seiscientas mujeres están empleadas en esta preparación. Apenas entramos en su sala nos asaltó un huracán de ruidos. Las mujeres hablaban, cantaban y disputaban a la vez. En mi vida he oído una barahúnda mayor. Eran jóvenes la mayoría de ellas y las había muy hermosas. La extrema ligereza de sus ropas permitía apreciar sus encantos con toda libertad. Algunas de ellas mantenían firmemente en la comisura de la boca la colilla del cigarro con el aplomo de un oficial de húsares; otras ¡oh musa, ven a mi ayuda! mascaban como viejos marineros, ya que pueden consumir todo el tabaco que quieran mientras trabajan. Ganan de cuatro a cinco reales por día. La cigarrera de Sevilla es un personaje tan típico como la manola de Madrid. Es interesante verlas el domingo, o los días en que hay corrida de toros, con su basquiña de inmensos volantes y el puro del cual aspira el humo y que cede de vez en cuando a su galán”.

Si en el área musical de su casa se encuentra Carmen de Merimée con música de Bizet, benéfico será dejar volar la imaginación. Si esta ópera no estuviere en su colección, quede usted aquí en compañía de Federico García Lorca y su Son de Negros en Cuba, que evoca la poesía afrocubana, para recordar los grabados con que se identifica a estos estuches de puros. Leamos:

Con la rubia cabeza de Fonseca

Iré a Santiago.

Con el rosal de Romeo y Julieta

Iré a Santiago.

amparo.gberumen@gmail.com

El tabaco es mi vegetal favorito

Frank Zappa.

A propósito de los cigarros torcidos a mano, hace poco recordaba yo una añeja conversación con un amigo entrañabilísimo y socarrón, acerca de sus reservas en cuanto a que existe una relación entre el acto de fumar y la Gastronomía, situación que él visualiza como una intromisión del tabaco en las mesas del mundo…

Hace algunos ayeres, leí en el Periódico El Universal la crónica de un evento en el Club de Banqueros CDMX, que consistió en la degustación de vinos de Oporto de la Real Companhía Velha y los puros cubanos Cohiba, degustación anunciada como La Compañía Perfecta que da lugar a una creciente voluptuosidad.

Se comentaba asimismo la celebración de una cena donde los invitados recibieron un puro cubano al llegar al lugar y otro, tras degustar el especial menú preparado con un puro en la mente, que incluía corazones de alcachofas rellenos de mousse de jamón serrano y cangrejo, y cordero en infusión de tabaco.

Sin duda ninguna, el más fino de los tabacos tiene su lugar en el campo de la gastronomía y, sin duda, en nuestro tiempo ha adquirido su verdadera dimensión.

Otro monopolio o privilegio de los hombres, se afirma que hoy cada vez más mujeres se ven atraídas por el acto sensual de fumar puros. Con esta idea hagamos un viaje imaginario por España donde el tabaco habano guarda sus raíces, debido a que habiendo pertenecido Cuba hasta 1898 a la Corona Española, el puro ha sido y será un importante elemento en su vida de relación.

Cierta historia relata que un hombre de origen armenio llamado Juan Bautista Cafarra, a quien se le había concedido la facultad en el manejo de tabaco, implantó la primera fábrica en Sevilla, acreditándose –por sorprendente y revolucionario– con el transcurso de las décadas hasta convertirse en 1864, en centro y cabecera de renta de tabacos. Ya en 1880 trabajaban en la fábrica cinco mil obreros en el manejo de esas “raras hojas” venidas de Cuba.

En un relato de Theophile Gautier de su viaje a Sevilla en 1840, al referirse a la legendaria fábrica, ha hecho una singular descripción de la que he seleccionado este fragmento:

“Allí se fabricaba el polvo sevillano, polvo impalpable, pero penetrante, de un color amarillo dorado y con el cual los marqueses de la Regencia gustaban espolvorear sus pañuelos de encaje: la fuerza y sutilidad de este tabaco son tales que, apenas se entra en las salas donde se prepara, el visitante inicia una serie de estornudos. Se vende por libras en botes de metal. Luego se nos condujo al taller donde se enrollan las hojas del tabaco para formar los cigarros. Quinientas o seiscientas mujeres están empleadas en esta preparación. Apenas entramos en su sala nos asaltó un huracán de ruidos. Las mujeres hablaban, cantaban y disputaban a la vez. En mi vida he oído una barahúnda mayor. Eran jóvenes la mayoría de ellas y las había muy hermosas. La extrema ligereza de sus ropas permitía apreciar sus encantos con toda libertad. Algunas de ellas mantenían firmemente en la comisura de la boca la colilla del cigarro con el aplomo de un oficial de húsares; otras ¡oh musa, ven a mi ayuda! mascaban como viejos marineros, ya que pueden consumir todo el tabaco que quieran mientras trabajan. Ganan de cuatro a cinco reales por día. La cigarrera de Sevilla es un personaje tan típico como la manola de Madrid. Es interesante verlas el domingo, o los días en que hay corrida de toros, con su basquiña de inmensos volantes y el puro del cual aspira el humo y que cede de vez en cuando a su galán”.

Si en el área musical de su casa se encuentra Carmen de Merimée con música de Bizet, benéfico será dejar volar la imaginación. Si esta ópera no estuviere en su colección, quede usted aquí en compañía de Federico García Lorca y su Son de Negros en Cuba, que evoca la poesía afrocubana, para recordar los grabados con que se identifica a estos estuches de puros. Leamos:

Con la rubia cabeza de Fonseca

Iré a Santiago.

Con el rosal de Romeo y Julieta

Iré a Santiago.

amparo.gberumen@gmail.com