/ lunes 23 de diciembre de 2019

Cartitas a Santa

En los últimos días, el regordete personaje vestido de rojo ha sido benevolente y hasta consentidor con algunos protagonistas de la clase política mexicana y, por influyentes, más que por bien portados, les ha adelantado su regalo en lugar de haberles dejado una calceta llena de carbón como lo merecían, según dictan los cánones tradicionales de la época decembrina

Después de que llegara al “polo norte” una cartita en la que se solicitaba amablemente se escudriñaran los “tejes y manejes” del recurso económico del que se había hecho poseedor un distinguido miembro del gabinete del actual presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador y, de paso, se pudieran revisar las cuentas de la pareja del implicado, porque, a todas luces la sumatoria no cuadraba, pues en el estricto sentido de las matemáticas uno más uno era igual a treinta, aproximadamente, las cosas se vinieron como “avalancha”.

Cabe hacer mención y antes de continuar, que una solicitud similar fue la que se emitió el sexenio pasado, cuando, debido a la presión mediática nacional e internacional, el otrora mandatario de nuestro país, Enrique Peña Nieto, presentó públicamente a un funcionario para que le auditara sus cuentas y las de su entonces esposa, Angélica Rivera, pues la mansión llamada “la casa blanca” no respondía en valor a lo que ellos habían declarado ganar como sueldo, comisiones, compensaciones y otras prebendas.

El resultado, usted y yo lo recordamos a la perfección, gentil amigo lector, cerca de seis meses después, salió el mismo funcionario ante los representantes de los medios de comunicación y declaró que no se había detectado irregularidad alguna en las cuentas “de su patrón” en otras palabras, tal y como lo declaran algunos tesoreros de asociaciones ganaderas de nuestra región: “Todo lo que entró, salió” y, ¿A ver quién es el valiente que se atreve a “darle de patadas al pesebre?

Como era de esperarse, la credibilidad de EPN “se vino por tierra”, pues ante los ojos de los mexicanos, la situación era clara y contundente, pues acusaba seriamente al mandatario.

En este sexenio, más temprano que tarde, la situación se puso “color de hormiga” en torno a la figura del ex – priista, Manuel Bartlett quien, desde la dirección de la Comisión Federal de Electricidad se ha vuelto una de las piezas clave en la administración pública federal. Y es que el poblano, fue uno de los nombres más sonados en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, pues se le achaca “la caída del sistema” con la que se le otorgó el triunfo al capitalino.

Curiosamente, AMLO, lo señala en uno de sus libros como un hombre adinerado debido a los movimientos y ventas que hizo en materia de bienes raíces en lugares como Tabasco, cuestionando en dos párrafos, la legalidad de dichas transacciones y, por tanto, fue inevitable el preguntarse cómo es que el avecindado en la Angelópolis se perfilara con todo su capital político a ocupar una silla a un lado de su detractor y hoy, jefe inmediato, quien pareciera haberlo exonerado de toda culpa.

Fue gracias a una investigación periodística que se descubrió una lista de propiedades y cuentas que, por alguna razón, Bartlett Díaz había omitido declarar y, ante la información divulgada, la cual “corrió como reguero de pólvora”, asumió como cierta, no sin antes anticipar que gran parte del caudal era propiedad de su compañera de vida a quien describió como una empresaria exitosa, razón por la que no resultaba extraño que la dama también tuviera “su guardadito” en el banco.

Al igual que en la gestión anterior, la presión mediática hizo lo propio, “escribió su cartita” a la secretaria de la función pública, Irma Eréndira Sandoval, quien ya la contestó diciendo que no había nada irregular, ni conflicto de interés y, mucho menos, algo que señalar como indebido, no obstante, el partido Movimiento Ciudadano, cuestionó el proceder de esta auditoría en la que no participó la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, situación que, basta y sobra decir, era la esperada, como ocurrió en el caso de Emilio Lozoya, a quien sí le dejaron su costal repleto de negro carbón por haberse portado mal.

Lo que debería preocupar a la administración que preside Andrés Manuel López Obrador, quien ha declarado a “los cuatro vientos” su franca postura contra la corrupción y los políticos deshonestos, bajo el estigma de “primero los pobres” es que, al desmarcarse en sus “mañaneras”, de la declaratoria de inocencia del poblano, la imagen de castidad política no es precisamente la mejor, ni la más creíble.

Alguien aseguró que no se está midiendo con el mismo rasero, pues para “los cuates” hay “gracia e indulto”; para los opositores, “la ley con todo su peso”, mientras que la perspectiva de los gobernados no cambie, aunque ya hay quien está preguntando: “¿Por qué al de la CFE, no se le observó con la misma severidad?”

Otro que está haciendo su cartita y no creo que le vaya nada bien es quien fuera el titular de la seguridad en México, Genaro García Luna, pues todo parece indicar que sí tuvo arreglos con células indebidas y las investigaciones siguen corriendo y no pararán hasta dar con “la madeja de este hilo” que dará para mucho en el 2020; solo será cuestión de sentarnos a esperar y ver, pues ya se anuncia interesante para usted y para mí, gentil amigo lector.

Y hasta aquí, pues como decía un periodista: “EL tiempo apremia y el espacio se agota”.

En los últimos días, el regordete personaje vestido de rojo ha sido benevolente y hasta consentidor con algunos protagonistas de la clase política mexicana y, por influyentes, más que por bien portados, les ha adelantado su regalo en lugar de haberles dejado una calceta llena de carbón como lo merecían, según dictan los cánones tradicionales de la época decembrina

Después de que llegara al “polo norte” una cartita en la que se solicitaba amablemente se escudriñaran los “tejes y manejes” del recurso económico del que se había hecho poseedor un distinguido miembro del gabinete del actual presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador y, de paso, se pudieran revisar las cuentas de la pareja del implicado, porque, a todas luces la sumatoria no cuadraba, pues en el estricto sentido de las matemáticas uno más uno era igual a treinta, aproximadamente, las cosas se vinieron como “avalancha”.

Cabe hacer mención y antes de continuar, que una solicitud similar fue la que se emitió el sexenio pasado, cuando, debido a la presión mediática nacional e internacional, el otrora mandatario de nuestro país, Enrique Peña Nieto, presentó públicamente a un funcionario para que le auditara sus cuentas y las de su entonces esposa, Angélica Rivera, pues la mansión llamada “la casa blanca” no respondía en valor a lo que ellos habían declarado ganar como sueldo, comisiones, compensaciones y otras prebendas.

El resultado, usted y yo lo recordamos a la perfección, gentil amigo lector, cerca de seis meses después, salió el mismo funcionario ante los representantes de los medios de comunicación y declaró que no se había detectado irregularidad alguna en las cuentas “de su patrón” en otras palabras, tal y como lo declaran algunos tesoreros de asociaciones ganaderas de nuestra región: “Todo lo que entró, salió” y, ¿A ver quién es el valiente que se atreve a “darle de patadas al pesebre?

Como era de esperarse, la credibilidad de EPN “se vino por tierra”, pues ante los ojos de los mexicanos, la situación era clara y contundente, pues acusaba seriamente al mandatario.

En este sexenio, más temprano que tarde, la situación se puso “color de hormiga” en torno a la figura del ex – priista, Manuel Bartlett quien, desde la dirección de la Comisión Federal de Electricidad se ha vuelto una de las piezas clave en la administración pública federal. Y es que el poblano, fue uno de los nombres más sonados en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, pues se le achaca “la caída del sistema” con la que se le otorgó el triunfo al capitalino.

Curiosamente, AMLO, lo señala en uno de sus libros como un hombre adinerado debido a los movimientos y ventas que hizo en materia de bienes raíces en lugares como Tabasco, cuestionando en dos párrafos, la legalidad de dichas transacciones y, por tanto, fue inevitable el preguntarse cómo es que el avecindado en la Angelópolis se perfilara con todo su capital político a ocupar una silla a un lado de su detractor y hoy, jefe inmediato, quien pareciera haberlo exonerado de toda culpa.

Fue gracias a una investigación periodística que se descubrió una lista de propiedades y cuentas que, por alguna razón, Bartlett Díaz había omitido declarar y, ante la información divulgada, la cual “corrió como reguero de pólvora”, asumió como cierta, no sin antes anticipar que gran parte del caudal era propiedad de su compañera de vida a quien describió como una empresaria exitosa, razón por la que no resultaba extraño que la dama también tuviera “su guardadito” en el banco.

Al igual que en la gestión anterior, la presión mediática hizo lo propio, “escribió su cartita” a la secretaria de la función pública, Irma Eréndira Sandoval, quien ya la contestó diciendo que no había nada irregular, ni conflicto de interés y, mucho menos, algo que señalar como indebido, no obstante, el partido Movimiento Ciudadano, cuestionó el proceder de esta auditoría en la que no participó la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, situación que, basta y sobra decir, era la esperada, como ocurrió en el caso de Emilio Lozoya, a quien sí le dejaron su costal repleto de negro carbón por haberse portado mal.

Lo que debería preocupar a la administración que preside Andrés Manuel López Obrador, quien ha declarado a “los cuatro vientos” su franca postura contra la corrupción y los políticos deshonestos, bajo el estigma de “primero los pobres” es que, al desmarcarse en sus “mañaneras”, de la declaratoria de inocencia del poblano, la imagen de castidad política no es precisamente la mejor, ni la más creíble.

Alguien aseguró que no se está midiendo con el mismo rasero, pues para “los cuates” hay “gracia e indulto”; para los opositores, “la ley con todo su peso”, mientras que la perspectiva de los gobernados no cambie, aunque ya hay quien está preguntando: “¿Por qué al de la CFE, no se le observó con la misma severidad?”

Otro que está haciendo su cartita y no creo que le vaya nada bien es quien fuera el titular de la seguridad en México, Genaro García Luna, pues todo parece indicar que sí tuvo arreglos con células indebidas y las investigaciones siguen corriendo y no pararán hasta dar con “la madeja de este hilo” que dará para mucho en el 2020; solo será cuestión de sentarnos a esperar y ver, pues ya se anuncia interesante para usted y para mí, gentil amigo lector.

Y hasta aquí, pues como decía un periodista: “EL tiempo apremia y el espacio se agota”.