/ sábado 21 de diciembre de 2019

El Quijote

En este año se cumplieron 404 de la publicación por primera vez de la obra cumbre de las letras españolas que inmortalizó a Miguel Cervantes de Saavedra: El Quijote.

Fue un impresor de Madrid de nombre Juan de la Cuesta, quien editó la primera versión de El Quijote en 30 ejemplares redactados por un "tal Miguel de Cervantes" que se enviaron vía la aduana de Veracruz a Colombia, Perú y a México.

El primero que realiza un estudio concienzudo sobre lo que representaría para la modernidad la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, fue Don Miguel de Unamuno, brillante español, erudito y defensor de la cultura, como ningún otro académico llevó a la universidad de Salamanca cuando fue su rector a alturas que no había alcanzado ninguna institución universitaria.

El Quijote es la primera novela que refleja la vida popular. El personaje principal, Don Quijote, es un hombre víctima de una locura creativa que no acepta la realidad en que vive por qué le parece injusto y además inapropiado. En su lucha por que la visión que tiene del mundo se haga realidad, se enfrenta a enemigos imaginarios a quienes encuentra algunas veces invencibles en los molinos de viento que había en la campiña española, pero que nunca cejó en combatirlos.

Es una novela de caballería, que fue escrita precisamente en el momento en que este tipo de novelas estaba de moda, lo diferente del Quijote a las otras novelas de su época, es que Cervantes nos habla de la gente de aldea, de la sabiduría popular y le da vida a un pobre loco consumido por su obsesión: Don Quijote; un delirante enajenado que no logra ubicarse dentro del contexto social en que reside. Desafiando su entorno, resulta derrotado, sin embargo, por momentos, la frustración se acaba y persiste en su empeño.

El Quijote es un idealista abrumado por su nobleza de espíritu; rechaza el absurdo de una sociedad donde lo cuerdos pasan por locos y los ladrones por decentes (como en nuestros días) este mismo espíritu en el que los ideales se salen del cuerpo para convertirse en hazañas épicas, es el mismo que animó a los libertadores americanos de Bolívar a Hidalgo, de José Martí a Artigas y San Martín.

A casi 410 años de la desaparición del escritor se le reconoce haber profundizado en el conocimiento de la idiosincrasia humana y habernos legado un testimonio artísticamente espléndido de la época en que vivió.

Podemos afirmar también que el Quijote es una novela en español que vivirá por mucho tiempo como lo aseguraba Don Miguel de Unamuno, será un libro, el de Cervantes, como por ejemplo, se me viene a la cabeza, la Odisea, Las Mil y Una Noches y los Viajes de Gulliver. Es un texto que puede darse a los niños para entretenimiento y puede servir como libro a un filósofo para que desarrolle una teoría acerca de la vida.

Está escrito en el Quijote, no tengo la menor duda, la certeza, el sentido literal, que agrada al gusto de los niños de diez años y a los doctos de ochenta, y está en él, el germen, -la substancia que mueve- como decía Rabelais. Hay mucha sabiduría, el asunto es buscarla en la literatura popular burlesca de todos los países y de todos los siglos, tras las facetas dramáticas, están los chistes graciosos, que siempre encuentran a menudo la sátira exacta para poner el final de una aventura a una crítica de la realidad en medio de la locura más escandalosa como la que padeció Don Quijote.

Los molinos de viento, lo dije arriba, tipificaban al demonio o los demonios contra los que el noble hidalgo combatía.

Que decir de la belleza incomparable y rústica de Doña Dulcinea del Toboso, quien le da al Quijote un motivo más para sostenerse en su lucha.

Quien hiciera un análisis serio y profundo de la humanidad, podría actualmente clasificar ya para Don Quijote, un libro inmortal en donde un loco, símbolo del espíritu y un Sancho Panza, su fiel escudero, símbolo de la materia viva.

Un Quijote expresión de la aristocracia idealista y un Sancho Panza representante de la plebe. Un Don Quijote símbolo del optimismo heroico y un Sancho Panza encarnación del pesimismo desilusionado.

Hay un fragmento en Don Quijote en una de las modificaciones que tuvo por la crítica que de esta obra le hizo la iglesia a Miguel de Cervantes en donde aparece completo el texto donde están las indicaciones que Don Quijote le da a Sancho Panza cuando lo manda gobernar la ínsula de Barataria. Entre las recomendaciones que el héroe de la esperanza le hace a su pragmático escudero, está el de que no robe ni mienta ni traicione.

Cuanta falta nos hace Don Quijote, ojalá y siga viviendo en alguno de nosotros.

E-mail.- notario177@msn.com

En este año se cumplieron 404 de la publicación por primera vez de la obra cumbre de las letras españolas que inmortalizó a Miguel Cervantes de Saavedra: El Quijote.

Fue un impresor de Madrid de nombre Juan de la Cuesta, quien editó la primera versión de El Quijote en 30 ejemplares redactados por un "tal Miguel de Cervantes" que se enviaron vía la aduana de Veracruz a Colombia, Perú y a México.

El primero que realiza un estudio concienzudo sobre lo que representaría para la modernidad la obra de Miguel de Cervantes Saavedra, fue Don Miguel de Unamuno, brillante español, erudito y defensor de la cultura, como ningún otro académico llevó a la universidad de Salamanca cuando fue su rector a alturas que no había alcanzado ninguna institución universitaria.

El Quijote es la primera novela que refleja la vida popular. El personaje principal, Don Quijote, es un hombre víctima de una locura creativa que no acepta la realidad en que vive por qué le parece injusto y además inapropiado. En su lucha por que la visión que tiene del mundo se haga realidad, se enfrenta a enemigos imaginarios a quienes encuentra algunas veces invencibles en los molinos de viento que había en la campiña española, pero que nunca cejó en combatirlos.

Es una novela de caballería, que fue escrita precisamente en el momento en que este tipo de novelas estaba de moda, lo diferente del Quijote a las otras novelas de su época, es que Cervantes nos habla de la gente de aldea, de la sabiduría popular y le da vida a un pobre loco consumido por su obsesión: Don Quijote; un delirante enajenado que no logra ubicarse dentro del contexto social en que reside. Desafiando su entorno, resulta derrotado, sin embargo, por momentos, la frustración se acaba y persiste en su empeño.

El Quijote es un idealista abrumado por su nobleza de espíritu; rechaza el absurdo de una sociedad donde lo cuerdos pasan por locos y los ladrones por decentes (como en nuestros días) este mismo espíritu en el que los ideales se salen del cuerpo para convertirse en hazañas épicas, es el mismo que animó a los libertadores americanos de Bolívar a Hidalgo, de José Martí a Artigas y San Martín.

A casi 410 años de la desaparición del escritor se le reconoce haber profundizado en el conocimiento de la idiosincrasia humana y habernos legado un testimonio artísticamente espléndido de la época en que vivió.

Podemos afirmar también que el Quijote es una novela en español que vivirá por mucho tiempo como lo aseguraba Don Miguel de Unamuno, será un libro, el de Cervantes, como por ejemplo, se me viene a la cabeza, la Odisea, Las Mil y Una Noches y los Viajes de Gulliver. Es un texto que puede darse a los niños para entretenimiento y puede servir como libro a un filósofo para que desarrolle una teoría acerca de la vida.

Está escrito en el Quijote, no tengo la menor duda, la certeza, el sentido literal, que agrada al gusto de los niños de diez años y a los doctos de ochenta, y está en él, el germen, -la substancia que mueve- como decía Rabelais. Hay mucha sabiduría, el asunto es buscarla en la literatura popular burlesca de todos los países y de todos los siglos, tras las facetas dramáticas, están los chistes graciosos, que siempre encuentran a menudo la sátira exacta para poner el final de una aventura a una crítica de la realidad en medio de la locura más escandalosa como la que padeció Don Quijote.

Los molinos de viento, lo dije arriba, tipificaban al demonio o los demonios contra los que el noble hidalgo combatía.

Que decir de la belleza incomparable y rústica de Doña Dulcinea del Toboso, quien le da al Quijote un motivo más para sostenerse en su lucha.

Quien hiciera un análisis serio y profundo de la humanidad, podría actualmente clasificar ya para Don Quijote, un libro inmortal en donde un loco, símbolo del espíritu y un Sancho Panza, su fiel escudero, símbolo de la materia viva.

Un Quijote expresión de la aristocracia idealista y un Sancho Panza representante de la plebe. Un Don Quijote símbolo del optimismo heroico y un Sancho Panza encarnación del pesimismo desilusionado.

Hay un fragmento en Don Quijote en una de las modificaciones que tuvo por la crítica que de esta obra le hizo la iglesia a Miguel de Cervantes en donde aparece completo el texto donde están las indicaciones que Don Quijote le da a Sancho Panza cuando lo manda gobernar la ínsula de Barataria. Entre las recomendaciones que el héroe de la esperanza le hace a su pragmático escudero, está el de que no robe ni mienta ni traicione.

Cuanta falta nos hace Don Quijote, ojalá y siga viviendo en alguno de nosotros.

E-mail.- notario177@msn.com

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