/ domingo 25 de junio de 2023

El universo de Maxwell | El clima artificial

En estos días nos encontramos en medio de una ola de calor, la cual ha ocasionado una gran cantidad de problemas, incluso en el tema de salud de las personas. Sin embargo, hoy es posible encerrarnos y pasar las horas dentro de un clima artificial creado por el hombre. En esta ocasión comentaremos sobre la vida del ingeniero que nos dio la comodidad con que podemos vivir actualmente, a pesar de que en el exterior las condiciones sean similares a las de un desierto.

Willis Carrier nació el 26 de noviembre de 1876, en Angola, Nueva York, Estados Unidos de América. Heredó de su madre –quien falleció cuando él tenía sólo once años– la habilidad para desarmar aparatos. Aunque le gustaban las matemáticas, se le dificultaba comprender el concepto de las fracciones, hasta que su mamá se lo explicó partiendo unas manzanas. Esta lección lo marcó de por vida, ya que le enseñó el valor de resolver problemas mediante la inteligencia. En 1895 recibió una beca para estudiar en la Universidad Cornell, donde se graduó, en 1901, en ingeniería eléctrica.

LA COMPAÑÍA

Ingresó a laborar a la compañía Buffalo Forge, empresa que producía calentadores y equipos para manejo del aire. En la primavera de 1902 un consultor de la empresa de litografía Sackett & Wilhelms los visitó para exponerles un problema: la impresión de la revista “Judge”, con quien tenían un buen contrato, se retrasaba y presentaba fallas en los colores debido a la humedad, con lo que el convenio de trabajo estaba en riesgo.

El gerente de Buffalo Forge vio de inmediato la oportunidad de realizar un buen negocio mediante la solución del problema de la imprenta. Pensó en Carrier, su ingeniero recién egresado, quien ya lo había impresionado con su capacidad, para trabajar en ello.

EL INVENTO

Cierto día en que Carrier se encontraba en la estación de trenes de Pittsburgh pensó en la solución. Había una gran cantidad de niebla, y se le ocurrió que podía secar el aire haciéndolo pasar por agua, para crear niebla. Con esto podía generar aire con cantidades específicas de humedad.

Carrier instaló su sistema de control de humedad en la imprenta en el verano de 1902, con excelentes resultados. Lo reportó a su jefe mediante una carta fechada el 21 de octubre de ese año. Este equipo representó la base de los sistemas de aire acondicionado modernos. En 1906 patentó su método y, en 1911, lo mostró ante la American Society of Mechanical Engineers (Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos).

La Buffalo Forge creó una división especial para los sistemas de aire acondicionado, pero con la llegada de la Primera Guerra Mundial tuvo que recortar gastos y cerró la división. Ante esto, Carrier y otros seis ingenieros invirtieron 32,600 dólares para fundar la compañía Carrier Engineering Corporation.

Los primeros clientes de Carrier fueron los grandes espacios cerrados, como el Madison Square Garden y el Senado de los Estados Unidos. El primer aire acondicionado doméstico se instaló en una casa de Minneapolis, Minnesota, en 1914. Posteriormente, se instalaron en las grandes tiendas departamentales, los teatros y los cines (lo que influyó en la tradición de los estrenos en verano). Además, la instalación de los climas artificiales en la industria aumentó su producción en los meses veraniegos y permitió la migración hacia las ciudades del suroeste de los Estados Unidos, donde el clima en esa época del año es casi insoportable.

Aunque la Gran Depresión y, posteriormente, la Segunda Guerra Mundial retrasaron el uso masivo de los sistemas de aire acondicionado, con el boom económico que se vivió en la posguerra se volvió un equipo de uso común en los hogares estadounidenses. En 1930 Carrier inauguró una subsidiaria en Japón y Corea del Sur.

VIDA PERSONAL

Carrier se casó en tres ocasiones, con Claire Seymour, Jennie Martin y Elizabeth Marsh, aunque no tuvo hijos. Recibió múltiples premios y reconocimientos. La revista Time lo nombró uno de los personajes más influyentes del siglo XX.

FUNCIONAMIENTO

La clave de los sistemas de aire acondicionado es el refrigerante. Hoy en día se usa una mezcla de hidrofluorocarbonos (HCF), productos químicos que absorben una gran cantidad de calor mientras pasan de líquido a gas y, cuando regresan al estado líquido, lo liberan de nuevo.

Una parte del equipo se coloca dentro de la habitación y la otra afuera. Contiene una tubería en la que se hacen fluir los HCF. Un ventilador jala el aire de la habitación y lo hace pasar por la tubería, el HCF que se encuentra en estado líquido dentro de ella, a una temperatura de 2 grados, absorbe el calor y enfría el aire. El ventilador regresa el aire fresco a la habitación.

Posteriormente, un compresor –que ocasiona el ruido que escuchamos en el equipo– comprime el gas; al suceder esto, las moléculas de HCF empiezan a chocar unas con otras, lo que aumenta su temperatura a 65 grados y fluyen por una parte de la tubería que da al exterior. En este punto la temperatura del HCF es mayor que la del ambiente y, como el calor siempre fluye del punto de mayor temperatura al de menor, se libera el calor hacia el exterior. Al continuar su recorrido por la tubería el HCF se condensa, con lo que libera aún más calor, además de que se expande y después vuelve a su estado líquido, para iniciar de nuevo el proceso.

Por lo tanto, lo que hace el sistema de aire acondicionado es atrapar el calor encerrado en la habitación y expulsarlo al exterior (si se acercan a un aparato de aire acondicionado por la parte de afuera, sentirán todo el calor que es arrojado).

LEGADO

El aire acondicionado representa uno de los avances tecnológicos más importantes para la comodidad con que vivimos en la actualidad. Sin su desarrollo existirían grandes regiones completamente despobladas. Ha definido nuestro estilo de vida. Resulta increíble que no haya, al menos en las ciudades con veranos con temperaturas de más de 40 grados, una calle con el nombre de su creador.

Willis Carrier falleció el 7 de octubre de 1950, en Nueva York. Dejemos un reconocimiento a este ingeniero e inventor, quien consiguió que podamos vivir cómodamente durante los ardientes veranos de ciertas ciudades, y que disfrutemos de las películas en los cines, así como todos los eventos en espacios cerrados.


correo electrónico: rechavarrias@upv.edu.mx

En estos días nos encontramos en medio de una ola de calor, la cual ha ocasionado una gran cantidad de problemas, incluso en el tema de salud de las personas. Sin embargo, hoy es posible encerrarnos y pasar las horas dentro de un clima artificial creado por el hombre. En esta ocasión comentaremos sobre la vida del ingeniero que nos dio la comodidad con que podemos vivir actualmente, a pesar de que en el exterior las condiciones sean similares a las de un desierto.

Willis Carrier nació el 26 de noviembre de 1876, en Angola, Nueva York, Estados Unidos de América. Heredó de su madre –quien falleció cuando él tenía sólo once años– la habilidad para desarmar aparatos. Aunque le gustaban las matemáticas, se le dificultaba comprender el concepto de las fracciones, hasta que su mamá se lo explicó partiendo unas manzanas. Esta lección lo marcó de por vida, ya que le enseñó el valor de resolver problemas mediante la inteligencia. En 1895 recibió una beca para estudiar en la Universidad Cornell, donde se graduó, en 1901, en ingeniería eléctrica.

LA COMPAÑÍA

Ingresó a laborar a la compañía Buffalo Forge, empresa que producía calentadores y equipos para manejo del aire. En la primavera de 1902 un consultor de la empresa de litografía Sackett & Wilhelms los visitó para exponerles un problema: la impresión de la revista “Judge”, con quien tenían un buen contrato, se retrasaba y presentaba fallas en los colores debido a la humedad, con lo que el convenio de trabajo estaba en riesgo.

El gerente de Buffalo Forge vio de inmediato la oportunidad de realizar un buen negocio mediante la solución del problema de la imprenta. Pensó en Carrier, su ingeniero recién egresado, quien ya lo había impresionado con su capacidad, para trabajar en ello.

EL INVENTO

Cierto día en que Carrier se encontraba en la estación de trenes de Pittsburgh pensó en la solución. Había una gran cantidad de niebla, y se le ocurrió que podía secar el aire haciéndolo pasar por agua, para crear niebla. Con esto podía generar aire con cantidades específicas de humedad.

Carrier instaló su sistema de control de humedad en la imprenta en el verano de 1902, con excelentes resultados. Lo reportó a su jefe mediante una carta fechada el 21 de octubre de ese año. Este equipo representó la base de los sistemas de aire acondicionado modernos. En 1906 patentó su método y, en 1911, lo mostró ante la American Society of Mechanical Engineers (Sociedad Americana de Ingenieros Mecánicos).

La Buffalo Forge creó una división especial para los sistemas de aire acondicionado, pero con la llegada de la Primera Guerra Mundial tuvo que recortar gastos y cerró la división. Ante esto, Carrier y otros seis ingenieros invirtieron 32,600 dólares para fundar la compañía Carrier Engineering Corporation.

Los primeros clientes de Carrier fueron los grandes espacios cerrados, como el Madison Square Garden y el Senado de los Estados Unidos. El primer aire acondicionado doméstico se instaló en una casa de Minneapolis, Minnesota, en 1914. Posteriormente, se instalaron en las grandes tiendas departamentales, los teatros y los cines (lo que influyó en la tradición de los estrenos en verano). Además, la instalación de los climas artificiales en la industria aumentó su producción en los meses veraniegos y permitió la migración hacia las ciudades del suroeste de los Estados Unidos, donde el clima en esa época del año es casi insoportable.

Aunque la Gran Depresión y, posteriormente, la Segunda Guerra Mundial retrasaron el uso masivo de los sistemas de aire acondicionado, con el boom económico que se vivió en la posguerra se volvió un equipo de uso común en los hogares estadounidenses. En 1930 Carrier inauguró una subsidiaria en Japón y Corea del Sur.

VIDA PERSONAL

Carrier se casó en tres ocasiones, con Claire Seymour, Jennie Martin y Elizabeth Marsh, aunque no tuvo hijos. Recibió múltiples premios y reconocimientos. La revista Time lo nombró uno de los personajes más influyentes del siglo XX.

FUNCIONAMIENTO

La clave de los sistemas de aire acondicionado es el refrigerante. Hoy en día se usa una mezcla de hidrofluorocarbonos (HCF), productos químicos que absorben una gran cantidad de calor mientras pasan de líquido a gas y, cuando regresan al estado líquido, lo liberan de nuevo.

Una parte del equipo se coloca dentro de la habitación y la otra afuera. Contiene una tubería en la que se hacen fluir los HCF. Un ventilador jala el aire de la habitación y lo hace pasar por la tubería, el HCF que se encuentra en estado líquido dentro de ella, a una temperatura de 2 grados, absorbe el calor y enfría el aire. El ventilador regresa el aire fresco a la habitación.

Posteriormente, un compresor –que ocasiona el ruido que escuchamos en el equipo– comprime el gas; al suceder esto, las moléculas de HCF empiezan a chocar unas con otras, lo que aumenta su temperatura a 65 grados y fluyen por una parte de la tubería que da al exterior. En este punto la temperatura del HCF es mayor que la del ambiente y, como el calor siempre fluye del punto de mayor temperatura al de menor, se libera el calor hacia el exterior. Al continuar su recorrido por la tubería el HCF se condensa, con lo que libera aún más calor, además de que se expande y después vuelve a su estado líquido, para iniciar de nuevo el proceso.

Por lo tanto, lo que hace el sistema de aire acondicionado es atrapar el calor encerrado en la habitación y expulsarlo al exterior (si se acercan a un aparato de aire acondicionado por la parte de afuera, sentirán todo el calor que es arrojado).

LEGADO

El aire acondicionado representa uno de los avances tecnológicos más importantes para la comodidad con que vivimos en la actualidad. Sin su desarrollo existirían grandes regiones completamente despobladas. Ha definido nuestro estilo de vida. Resulta increíble que no haya, al menos en las ciudades con veranos con temperaturas de más de 40 grados, una calle con el nombre de su creador.

Willis Carrier falleció el 7 de octubre de 1950, en Nueva York. Dejemos un reconocimiento a este ingeniero e inventor, quien consiguió que podamos vivir cómodamente durante los ardientes veranos de ciertas ciudades, y que disfrutemos de las películas en los cines, así como todos los eventos en espacios cerrados.


correo electrónico: rechavarrias@upv.edu.mx