/ lunes 24 de junio de 2019

Monsieur Verdoux: Chaplin sin Charlot

En la Navidad de 1977 murió Charles Spencer Chaplin, en Corsier-sur-Vevey, Suiza, cuando tenía 88 años de edad. Durante muchos años la figura de Charlot, la creación artística de Chaplin, fue acaso una de las figuras más conocidas en el mundo.

Al igual que otros notables del celuloide como Orson Welles, Stanley Kubrick y David Lynch (aún en activo), Chaplin nunca fue reconocido con el Oscar por Mejor Director. Chaplin –anciano y exiliado- recibió en 1972 un Oscar honorífico (ya muy tardío) por “sus incalculables contribuciones al arte del cine del siglo XX”.

El cine de Chaplin descansó en cinco columnas: (1) Fue esencialmente de autor, entendido por tal el que escribe, actúa, dirige, musicaliza; (2) sus personajes/héroes eran seres que buscaban en la utopía la justificación existencial; (3) sus personajes fueron resultado de la (auto)marginación, del desfase social y de la reconstrucción ontológica; (4) las historias buscaban el encuentro con eso que Thomas Mann mencionaba como “el oscuro hermano gemelo”; es decir, los personajes chaplinescos tenían su otra mitad que muy rara vez encontraban, y (5) la comedia fue la evasión, la extrapolación de un mundo opresivo, injusto, inhumano.

Alguna vez la extinta actriz mexicana Dolores del Río dijo que para ella sólo dos genios había habido en el cine: Orson Welles y Charles Chaplin (de hecho, con el primero vivió un romance breve). Y quizá la aseveración de la musa fílmica de Emilio el "Indio" Fernández no sea gratuita ya que ambos personajes demostraron en el séptimo arte que su obra fue excepcional y a ratos insuperable.

En 1946 se dio la colaboración, por única vez, entre estos dos talentos impares. Orson Welles tenía en la mente una historia sobre un refinado asesino en serie que mataba, a la usanza de Barba Azul, a sus mujeres a quienes primero robaba económicamente.

La idea original era que Welles la dirigiera y que Chaplin la actuara. De entrada se antojaba atractivo el proyecto por la consabida intransigencia de Chaplin a ser dirigido por otro que no fuera él mismo.

Por equis razones Welles no pudo continuar adelante con el proyecto y fue Chaplin quien terminó escribiendo y dirigiendo en 1947 Monsieur Verdoux, dándole el crédito respectivo en el guión a Orson Welles.

Monsieur Verdoux es un filme extraño dentro de la filmografía de Chaplin. Ya resignado al sonido en el cine (del cual era acérrimo detractor en un principio), Chaplin parecía indignado con el mundo. O, al menos, esa impresión daba.

Con un tono de humor negro, Chaplin actúa Monsieur Verdoux hasta los límites del cine de tesis. El último segmento del filme es un alegato contra el bien y el mal de una sociedad que se espanta a sí misma de fabricar monstruos sin hacerse responsable de ello.

Situada en la época de la Gran Depresión, Monsieur Verdoux cuenta la historia de Henri Verdoux, un fino caballero maduro que lleva varias vidas. Es anticuario, ejemplar esposo de una paralítica, cortesano de una aristócrata a quien envía flores durante dos semanas todos los días, sólo que tiene un pequeño inconveniente: ha asesinado a ocho mujeres con quienes se ha casado para robarles su dinero.

Con esta compleja línea argumental Chaplin urde una comedia de humor negro bastante interesante. Al paso del tiempo, Monsieur Verdoux es vista como el tratamiento que hizo Chaplin (por primera y única vez en su carrera) de un asesino serial desde la perspectiva del desprecio hacia la esperanza del hombre.

Sin bataholas intelectuales de que si el entorno define o no la conducta del hombre. Chaplin en Monsieur Verdoux acondiciona su cine bajo la premisa del mismo Charlot: la esperanza anfibia (de evasión y sumisión) dejando a la posteridad un filme maestro, certero en sus observaciones de la conducta humana…

En la Navidad de 1977 murió Charles Spencer Chaplin, en Corsier-sur-Vevey, Suiza, cuando tenía 88 años de edad. Durante muchos años la figura de Charlot, la creación artística de Chaplin, fue acaso una de las figuras más conocidas en el mundo.

Al igual que otros notables del celuloide como Orson Welles, Stanley Kubrick y David Lynch (aún en activo), Chaplin nunca fue reconocido con el Oscar por Mejor Director. Chaplin –anciano y exiliado- recibió en 1972 un Oscar honorífico (ya muy tardío) por “sus incalculables contribuciones al arte del cine del siglo XX”.

El cine de Chaplin descansó en cinco columnas: (1) Fue esencialmente de autor, entendido por tal el que escribe, actúa, dirige, musicaliza; (2) sus personajes/héroes eran seres que buscaban en la utopía la justificación existencial; (3) sus personajes fueron resultado de la (auto)marginación, del desfase social y de la reconstrucción ontológica; (4) las historias buscaban el encuentro con eso que Thomas Mann mencionaba como “el oscuro hermano gemelo”; es decir, los personajes chaplinescos tenían su otra mitad que muy rara vez encontraban, y (5) la comedia fue la evasión, la extrapolación de un mundo opresivo, injusto, inhumano.

Alguna vez la extinta actriz mexicana Dolores del Río dijo que para ella sólo dos genios había habido en el cine: Orson Welles y Charles Chaplin (de hecho, con el primero vivió un romance breve). Y quizá la aseveración de la musa fílmica de Emilio el "Indio" Fernández no sea gratuita ya que ambos personajes demostraron en el séptimo arte que su obra fue excepcional y a ratos insuperable.

En 1946 se dio la colaboración, por única vez, entre estos dos talentos impares. Orson Welles tenía en la mente una historia sobre un refinado asesino en serie que mataba, a la usanza de Barba Azul, a sus mujeres a quienes primero robaba económicamente.

La idea original era que Welles la dirigiera y que Chaplin la actuara. De entrada se antojaba atractivo el proyecto por la consabida intransigencia de Chaplin a ser dirigido por otro que no fuera él mismo.

Por equis razones Welles no pudo continuar adelante con el proyecto y fue Chaplin quien terminó escribiendo y dirigiendo en 1947 Monsieur Verdoux, dándole el crédito respectivo en el guión a Orson Welles.

Monsieur Verdoux es un filme extraño dentro de la filmografía de Chaplin. Ya resignado al sonido en el cine (del cual era acérrimo detractor en un principio), Chaplin parecía indignado con el mundo. O, al menos, esa impresión daba.

Con un tono de humor negro, Chaplin actúa Monsieur Verdoux hasta los límites del cine de tesis. El último segmento del filme es un alegato contra el bien y el mal de una sociedad que se espanta a sí misma de fabricar monstruos sin hacerse responsable de ello.

Situada en la época de la Gran Depresión, Monsieur Verdoux cuenta la historia de Henri Verdoux, un fino caballero maduro que lleva varias vidas. Es anticuario, ejemplar esposo de una paralítica, cortesano de una aristócrata a quien envía flores durante dos semanas todos los días, sólo que tiene un pequeño inconveniente: ha asesinado a ocho mujeres con quienes se ha casado para robarles su dinero.

Con esta compleja línea argumental Chaplin urde una comedia de humor negro bastante interesante. Al paso del tiempo, Monsieur Verdoux es vista como el tratamiento que hizo Chaplin (por primera y única vez en su carrera) de un asesino serial desde la perspectiva del desprecio hacia la esperanza del hombre.

Sin bataholas intelectuales de que si el entorno define o no la conducta del hombre. Chaplin en Monsieur Verdoux acondiciona su cine bajo la premisa del mismo Charlot: la esperanza anfibia (de evasión y sumisión) dejando a la posteridad un filme maestro, certero en sus observaciones de la conducta humana…

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