/ sábado 27 de abril de 2019

Debate de moda

Científicos discrepan acerca de la suerte de la raza humana en el futuro lejano. Unos dicen que nuestros descendientes vivirán en un clima infernal a causa del calentamiento global del planeta.

Otros, afirman que nuestro hábitat será un gigantesco océano producto del descongelamiento de grandes masas de hielo del Ártico y Antártico. ¿A quién creerle? De cualquier manera, las apuestas parecen sombrías. Según la NASA, la temperatura del planeta ha aumentado un grado en promedio los últimos cien años. Por tanto, no es ocioso investigar respecto al tema y estudiar algunas prevenciones.

Algunas organizaciones defensoras de la vida silvestre habían previsto que para el año de 2020 el calentamiento global dejaría inundada parte de la costa de los Estados Unidos, a España con una epidemia de malaria, al Mediterráneo en su región del este tan caluroso como es hoy el desierto del Sahara, y a Los Alpes casi sin nieve. Y aunque este escenario no se ha cumplido, afortunadamente, existen organizaciones que aseguran que es previsible un incremento en la temperatura, la cual podría ser de entre 1.8 y 6 grados para el 2100, de acuerdo a las condiciones prevalecientes. Un aumento de 3 grados es un reto para la vida humana y 9 grados es devastador, al decir de expertos de la NASA.

La industria turística mira con preocupación que algunos destinos vacacionales puedan estar inundados dentro de tres décadas, lapso que es un suspiro dentro del desarrollo de esta industria. Los países que dependen en grado sumo de la derrama económica de paseantes extranjeros, principalmente, están interesados en dar puntual seguimiento a los cambios climáticos, con la finalidad de mejorar sus instalaciones o trasladarse a sitios mejores.

En los Estados Unidos ya se adelantaron a los presuntos efectos del calentamiento global del planeta y sus consecuencias, problema que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, negó enfáticamente.

Mr. Norm Nixon, presidente de la empresa soluciones de ingeniería, con sede en la poblacion de Sarasota, lleva años planeando la construcción de la primera ciudad en medio del mar. Este visionario concepto es el de una urbe autosustentable y autogobernable, con escuelas, hospitales, centros comerciales y su propio sistema de justicia (el turismo y las actividades financieras serían las principales fuentes de ingresos). La ciudad se planea situarla fuertemente anclada al piso del océano, dotarla de muros para protegerla de tormentas, lo que incluye rompe olas artificiales para calmar el ímpetu de las aguas y corrientes marinas. Por lo pronto el nuevo país podría ubicarse a cincuenta millas de Panamá, de acuerdo a constructores, lejos del peligro de los huracanes y con buen clima todo el año. Con el valor agregado de que será una sociedad democrática, pues cada persona tendrá oportunidad de tener una propiedad con vista al mar.

NOTA DEL DIA.- En la galería de Cantos del Poder, hoy tenemos a Jose Fouché, uno de los hombres mas vilipendiados en el periodo azaroso de la Revolución Francesa, que supo vencer en el terreno de la guerra sicológica a Robespierre y Napoleón. Este “hombrecillo de cuerpo seco, casi espectralmente esmirriado, ojos fríos de pez, bajo párpados pesados, casi adormecidos, con las pupilas de un gris felino, como bolitas de cristal, (…) era capaz de engañar hasta el más sagaz, manteniéndose impávido ante las más recias ofensas y las más viles humillaciones”, de acuerdo con su biógrafo, Stefan Zweig. Fouché esperaba el veredicto al que siempre atendió, al partido al que le fue leal y al que permaneció fiel hasta el fin, el más fuerte, el de la mayoría; jalando en la penumbra los hilos y pulsando los resortes de la naturaleza humana, siempre para extraer ventaja propia y lograr sus propósitos”.

Científicos discrepan acerca de la suerte de la raza humana en el futuro lejano. Unos dicen que nuestros descendientes vivirán en un clima infernal a causa del calentamiento global del planeta.

Otros, afirman que nuestro hábitat será un gigantesco océano producto del descongelamiento de grandes masas de hielo del Ártico y Antártico. ¿A quién creerle? De cualquier manera, las apuestas parecen sombrías. Según la NASA, la temperatura del planeta ha aumentado un grado en promedio los últimos cien años. Por tanto, no es ocioso investigar respecto al tema y estudiar algunas prevenciones.

Algunas organizaciones defensoras de la vida silvestre habían previsto que para el año de 2020 el calentamiento global dejaría inundada parte de la costa de los Estados Unidos, a España con una epidemia de malaria, al Mediterráneo en su región del este tan caluroso como es hoy el desierto del Sahara, y a Los Alpes casi sin nieve. Y aunque este escenario no se ha cumplido, afortunadamente, existen organizaciones que aseguran que es previsible un incremento en la temperatura, la cual podría ser de entre 1.8 y 6 grados para el 2100, de acuerdo a las condiciones prevalecientes. Un aumento de 3 grados es un reto para la vida humana y 9 grados es devastador, al decir de expertos de la NASA.

La industria turística mira con preocupación que algunos destinos vacacionales puedan estar inundados dentro de tres décadas, lapso que es un suspiro dentro del desarrollo de esta industria. Los países que dependen en grado sumo de la derrama económica de paseantes extranjeros, principalmente, están interesados en dar puntual seguimiento a los cambios climáticos, con la finalidad de mejorar sus instalaciones o trasladarse a sitios mejores.

En los Estados Unidos ya se adelantaron a los presuntos efectos del calentamiento global del planeta y sus consecuencias, problema que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, negó enfáticamente.

Mr. Norm Nixon, presidente de la empresa soluciones de ingeniería, con sede en la poblacion de Sarasota, lleva años planeando la construcción de la primera ciudad en medio del mar. Este visionario concepto es el de una urbe autosustentable y autogobernable, con escuelas, hospitales, centros comerciales y su propio sistema de justicia (el turismo y las actividades financieras serían las principales fuentes de ingresos). La ciudad se planea situarla fuertemente anclada al piso del océano, dotarla de muros para protegerla de tormentas, lo que incluye rompe olas artificiales para calmar el ímpetu de las aguas y corrientes marinas. Por lo pronto el nuevo país podría ubicarse a cincuenta millas de Panamá, de acuerdo a constructores, lejos del peligro de los huracanes y con buen clima todo el año. Con el valor agregado de que será una sociedad democrática, pues cada persona tendrá oportunidad de tener una propiedad con vista al mar.

NOTA DEL DIA.- En la galería de Cantos del Poder, hoy tenemos a Jose Fouché, uno de los hombres mas vilipendiados en el periodo azaroso de la Revolución Francesa, que supo vencer en el terreno de la guerra sicológica a Robespierre y Napoleón. Este “hombrecillo de cuerpo seco, casi espectralmente esmirriado, ojos fríos de pez, bajo párpados pesados, casi adormecidos, con las pupilas de un gris felino, como bolitas de cristal, (…) era capaz de engañar hasta el más sagaz, manteniéndose impávido ante las más recias ofensas y las más viles humillaciones”, de acuerdo con su biógrafo, Stefan Zweig. Fouché esperaba el veredicto al que siempre atendió, al partido al que le fue leal y al que permaneció fiel hasta el fin, el más fuerte, el de la mayoría; jalando en la penumbra los hilos y pulsando los resortes de la naturaleza humana, siempre para extraer ventaja propia y lograr sus propósitos”.

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