/ miércoles 24 de febrero de 2021

Gobernanza y sostenibilidad | Se beneficia más el que mejor sirve

Si bien es cierto que en todas las épocas de la humanidad, las sociedades de todo el mundo han enfrentado múltiples adversidades, también es cierto que esta historia también se ha compuesto de hombres y mujeres que desde sus contextos han buscado generar mejores condiciones de vida para otras personas y sus comunidades desde el servicio.

El 23 de febrero de 1905 Paul Harris, Gustavus Loehr, Silvester Schiele y Hiram Shorey se reunieron en la primera reunión de un Club Rotario y con ello, iniciaron una extraordinaria obra internacional que ha impactado a personas de todos los rincones del mundo.

El título de esta columna es un lema oficial del club aprobado en la segunda Convención de Rotary llevada a cabo en Portland, pero es también una alusión a una filosofía de vida basada en el servicio y en una perspectiva humanista que a 116 años de su fundación ha invertido más de 4 mil millones de dólares en proyectos humanitarios y sostenibles en conjunto con la sociedad y con gobiernos sin distinción ideológica ni de credo.

En 1985, el entonces presidente de Rotary International e ilustre tampiqueño, Dr. Carlos Canseco, emprendió una campaña masiva a nivel internacional para vacunar a niños contra la polio, desde entonces, los rotarios han movilizado más de 3.8 millones de dólares y miles de voluntarios para erradicar esta enfermedad. Actualmente solo Pakistán y Afganistán son los únicos países en los que la poliomielitis es endémica.

En la página oficial de Rotary, https://www.rotary.org/. Se detallan las causas para la construcción de una mejor sociedad:

• Fomento de la paz

• Prevención y tratamiento de enfermedades

• Suministro de agua potable

• Salud materno-infantil

• Promoción de la educación

• Desarrollo de las economías locales

• Protección del medio ambiente

Si bien es cierto que los datos nos permiten visualizar el gran impacto de Rotary a nivel mundial, lo maravilloso es que los resultados se han generado desde el encuentro de personas que ayudan a otras personas, y que en cada acción, cada proyecto, cada subvención, está el deseo de servir a la humanidad. En nuestras comunidades podemos ver cómo la fundación ha impulsado proyectos a favor de la educación y el desarrollo de diversas y múltiples formas y en cada obra –más allá de las estadísticas– hay nombres e historias de personas que más allá del servicio, vivieron la experiencia humana del encuentro y la solidaridad, ya sea como beneficiario o beneficiado, que les permitió experimentar la esperanza de un mundo mejor.

Sean estas líneas, un insuficiente, pero sincero reconocimiento a quienes, desde Paul Harris hasta nuestros días, han dejado o siguen dejando huella en la humanidad desde Rotary.

Si bien es cierto que en todas las épocas de la humanidad, las sociedades de todo el mundo han enfrentado múltiples adversidades, también es cierto que esta historia también se ha compuesto de hombres y mujeres que desde sus contextos han buscado generar mejores condiciones de vida para otras personas y sus comunidades desde el servicio.

El 23 de febrero de 1905 Paul Harris, Gustavus Loehr, Silvester Schiele y Hiram Shorey se reunieron en la primera reunión de un Club Rotario y con ello, iniciaron una extraordinaria obra internacional que ha impactado a personas de todos los rincones del mundo.

El título de esta columna es un lema oficial del club aprobado en la segunda Convención de Rotary llevada a cabo en Portland, pero es también una alusión a una filosofía de vida basada en el servicio y en una perspectiva humanista que a 116 años de su fundación ha invertido más de 4 mil millones de dólares en proyectos humanitarios y sostenibles en conjunto con la sociedad y con gobiernos sin distinción ideológica ni de credo.

En 1985, el entonces presidente de Rotary International e ilustre tampiqueño, Dr. Carlos Canseco, emprendió una campaña masiva a nivel internacional para vacunar a niños contra la polio, desde entonces, los rotarios han movilizado más de 3.8 millones de dólares y miles de voluntarios para erradicar esta enfermedad. Actualmente solo Pakistán y Afganistán son los únicos países en los que la poliomielitis es endémica.

En la página oficial de Rotary, https://www.rotary.org/. Se detallan las causas para la construcción de una mejor sociedad:

• Fomento de la paz

• Prevención y tratamiento de enfermedades

• Suministro de agua potable

• Salud materno-infantil

• Promoción de la educación

• Desarrollo de las economías locales

• Protección del medio ambiente

Si bien es cierto que los datos nos permiten visualizar el gran impacto de Rotary a nivel mundial, lo maravilloso es que los resultados se han generado desde el encuentro de personas que ayudan a otras personas, y que en cada acción, cada proyecto, cada subvención, está el deseo de servir a la humanidad. En nuestras comunidades podemos ver cómo la fundación ha impulsado proyectos a favor de la educación y el desarrollo de diversas y múltiples formas y en cada obra –más allá de las estadísticas– hay nombres e historias de personas que más allá del servicio, vivieron la experiencia humana del encuentro y la solidaridad, ya sea como beneficiario o beneficiado, que les permitió experimentar la esperanza de un mundo mejor.

Sean estas líneas, un insuficiente, pero sincero reconocimiento a quienes, desde Paul Harris hasta nuestros días, han dejado o siguen dejando huella en la humanidad desde Rotary.